Antes de los dos años no se recomienda enseñar las nociones de respeto básicas, como: ¡Por Favor!, ¡Gracias!, ¡Buenos días! A pesar de que el cerebro social infantil sea muy receptivo, porque en esta edad aprenden palabras, y como palabras quedarán grabadas.
Entre los 2 y los 7 años los niños van interiorizando el sentido del respeto, en esta etapa (Piajet - estadio de inteligencia intuitiva). los hijos, descubren la reciprocidad y se puede inculcar nociones de justicia, equidad y empatía.
Si bien es cierto, en la educación integral se considera que los niños necesitan que les enseñen a ser niños en cuanto al juego, actividades, programas que pueden ver, como cuidarse así mismos; pero, esta teoría también considera que los niños nacen educados y esa educación hay que mantenerla, controlando en la mayor medida posible el ejemplo que los hijos reciben.
Los adultos sobretodo sus padres, tienen mayor influencia en los hijos, por ello por más que tenga un buen cuidador, niñera, tutor, la mayor influencia en los actos del niño, nacerá del ejemplo de sus progenitores.
Si desea que su hijo aprenda a ser amable, no le enseñe las palabras, salúdelo a él, en todo momento en el que sea posible: cuando amanezca, cuando anochezca, y haga también, que el niño lo vea saludando a otros.
Si desea que sus hijos pidan las cosas de !Por Favor!, hágalo usted primero con ellos, después entre cónyugues y finalmente con otros miembros de la familia u otras personas cercanas.
Cuando un niño es apreciado y recibe ternura aprende que a un niño se le trata así, comprende que su comportamiento genera reacción en los adultos. Pero aprende a tratar a otros en base a como ven que entre adultos se tratan.
Los adultos carecen de entender que un niño necesita que le enseñen a ser niño, necesita jugar acorde a su edad, pensar acorde a su edad, lo que muchos padres olvidan debido a su poca disponibilidad de tiempo en familia.
El niño solamente reproducirá lo que aprende en su trato cotidiano, cuando esté con personas cercanas, mascotas o amigos.
A un niño no hay que educarlo, ya viene educado para hacer el bien, es el ejemplo que recibe lo que confunde su perfección; pero sí, a un niño hay que instruirlo porque desconoce todo.
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!RAZONEMOS UN POCO!
Lo que corregimos o educamos en los infantes, son los errores que uno mismo a través de su ejemplo, programas de tv, juegos, etc. pone en ellos. No confunda educación con instrucción, si quiere educar a un infante, edúquese Ud. primero, si desea instruirlo póngalo en una escuela.
Lo recomendable antes de los 2 años, es únicamente hacer que el niño presencie momentos en donde los adultos utilicen estas frases de trato social, como saludos, frases de cortesía, etc.
Si los pequeños ven a los padres ser cultos y amables, aprenderán que ese es el modo "normal" cotidiano de actuar en el día a día, si viven en hostilidad, crítica, burla, irrespeto el niño captará eso como una conducta cotidiana y así se relacionará en su entorno, y no sólo eso, también buscará personas que tengan su mismo modo de relacionarse, para socializar con ellos.
RESUMEN: el trato culto y cortés debe ser siempre predominante en todo entorno, sobretodo en el familiar y escolar porque son los 2 ambientes en donde más tiempo pasa el niño.
A partir de los 5 a 7 años, el niño verá el impacto que tiene el usar palabras de cortesía en la gente y en sí mismo, lo que fortalecerá su emocionalidad, autoestima y le hará sentirse valioso para él mismo y para su contexto.
Más adelante, comprenderá que en realidad al dar respeto y reciprocidad se estaba respetando así mismo, entonces se podrá decir con certeza que el niño ha entendido que el saludo y frases de cortesía son comportamientos naturales y saldrán de él en forma natural también.
La reciprocidad lo aprenderá de pequeño también, al hacer un favor esperará recibir un ¡Gracias! Y le parecerá normal decir ¡Por Favor! Para solicitar algo. Ahí también aprenderá a elegir a sus amistades, perdiendo conectividad con personas a las que el no vea que manejan estos niveles de amabilidad y buscará socializar con niños con valores, principios similares a él.



